Últimamente, la vida ha sido... demasiado. Plazos de entrega en el trabajo. Mensajes interminables. Reuniones que se alargan. Días que se funden con las noches.
Amo a mi pareja —profundamente— pero últimamente no he podido demostrarlo como me gustaría. No porque no me importe. Sino porque la vida pesa.
Y de repente... San Valentín está a la vuelta de la esquina. Ese día. El que todo el mundo conoce. El que todos esperan. Ese día lleno de presión, gestos exagerados, regalos caros y la regla no escrita: no puedes fastidiarla.
Así que hice lo que hace todo el mundo. Abrí Google. Demasiadas pestañas. Información desactualizada. Eventos que ya habían pasado. Abrí Instagram. Imágenes preciosas, pero cero claridad. Sin fechas. Sin horarios. Sin detalles reales. Solo "vibes".
Empecé a sentirme peor. Como si ya llegara tarde. Como si ya estuviera fallando.
Y entonces —encontré TeVienes, La Guía Definitiva de San Valentín 2026.
De repente, todo cobró sentido. Los planes estaban claramente categorizados. Fechas, horarios y detalles, todo en un mismo lugar. Sin adivinanzas. Sin caos. Sin barreras idiomáticas —todo era bilingüe.
Conciertos. Cenas románticas. Experiencias. No solo en una ciudad —en toda la Costa del Sol.
Por primera vez en días, la presión desapareció. El peso en mis hombros se alivió. Me di cuenta de que no necesitaba un gesto grandioso o dramático. Solo necesitaba el momento adecuado.
Porque el amor no se trata de presumir (postureo). Se trata de estar presente.
Este San Valentín, dejé de pensar demasiado y empecé a elegir la conexión real.
